29 diciembre, 2006

Del ininmputable y la cajera risueña.

Acalorado, algo cansado, pero con sus atávicas ganas de hinchar las pelotas intactas, el Amperio aguarda su turno para pagar la compra del supermercado. Y mientras atienden a la señora que lo precede, observa que la cajera, además de simpática y bonita, tiene una muy marcada tendencia a la risa fácil.
Chica rara la cajera. Todo le causa gracia, desde saludar hasta pasar los productos por el lector o dar un vuelto. Hasta los números de documento de los clientes le dan alegría. Y lo demuestra con una risa clara, cristalina e impenitente que al narrador le hace recordar a una compañera que, también, es de llevar la risa en el umbral.
La niña hace su trabajo risueñamente, marca, cobra y da vueltos muerta de risa e ignorante que el Amperio le tiene preparada una trampa para que se muera de risa, de una vez por todas y se deje de joder.
Así, el muy degenerado, con la más aviesa de las intencionalidades, deja para el final de todo y más bien separada, en la difusa frontera entre la compra propia y la siguiente, una simpática cajita de tampones O.B. Y lanzado el anzuelo el pescador espera, tranquilo pero atento, el pique que llegará inexorable.
Y la chica marca que te marca, embolsa que te embolsa, ve los tampones sin dueño seguro y duda. Y al dudar, se la deja picando al Amperio al hacer la pregunta del millón:
-¿Esto es suyo, señor? -dice la niña con la risa a flor de labios y a punto de escapársele-
-Sí. -dice con seguridad el inimputable- Son míos.
Y agrega, muy serio y recordando una propaganda que escuchó por ahí: -Me mantienen seca y protegida aún en los días más difíciles.
Y la cajera que abre los ojos grandes, que se sorprende, que tarda medio segundo en comprender que era un chiste y que estalla en la risa más estridente, contagiosa e imparable que el Amperio tiene escuchada.
La mina se ríe a los gritos, con una risa tipo ave fénix que resurge de sus propias cenizas, con gorgoteos y borbollones y la gente se contagia de la risa en la cola y en las cajas linderas y ya es un quilombo negro porque todos se ríen, salvo el inimputable que permanece impertérrito y poniendo la mejor cara de pelotudo con que la vida lo ha dotado.
El resultado del chascarrillo fue, en la columna de las pérdidas, casi cinco minutos de demora hasta que una supervisora de cajas y otra empleada logran volver a sus cabales a la niña risueña y, en el haber del narrador, dos panes dulces y un vinacho que, en el alegre quilombo fueron a parar, quien sabe cómo, a mi carrito.
Los dejo, compañeros, voy a escribirle una carta de agradecimiento al señor Coto y, ya que estoy, me cambio el O.B.

27 diciembre, 2006

Una visita al Asesor Cultural.


Hace algunos años, en los tiempos del canje de entrevistas de venta por premios, me tocó concurrir al despacho de un muy particular y pintoresco vendedor de la editorial Océano.
El tipo me presentó sus productos, los cuales me excusé de comprar como correspondía y, al contrario del común de estos casos, antes de irme me entregó un voucher que oportunamente cambié por un fin de semana largo en Pinamar en baja temporada. Sin engaños, sin vueltas.
Y mientras me daba los vales, el tipo me dijo, en el mismo tono de voz y dicción que usaba el ratón Juan Carlos:
-Sabés lo que pasa, negro. Yo antes era timbrero. Y si vendía, cobraba. Y si no vendía, no cobraba una mierda. Pero ahora, este laburo que tengo es efectivo. Y cobro aunque no venda porque ahora soy Asesor Cultural. ¿Te escurrís? El tipo viene como venís vos, yo lo asesoro, le explico, le enseño algunas cosas, le ofrezco los libros y cobro. Y entonces, negro, si vos comprás o no comprás, a mí me chupa un huevo... ¿te escurrís?
-Entiendo, dije, tratando de guardar la compostura.
-Este laburo es fenómeno, negro. Y además, trabajamos pa´ la cultura. Mirá este diccionario pulenta que vos no querés y vos te lo perdés, porque, de verdad, a mí no me importa un carajo que no lo quieras. Dice: afiche "del francés afficce. Cartel, anuncio, aviso" Vos vas, leés y aprendés. Y viene un quía que tiene pibes, aprende la palabra y después vá y cuando el pibe suyo le dice "afiche", lo corrige: "Así no, pibe. No diga afiche, diga cartel. Hable bien. Hable en castellano, como corresponde. No sea gil, pibe, le dice el viejo. ¿te escurrís, negro?
-Entiendo, respondí, agradeciendo al cielo el innato don de poder contener la risa aún en las situaciones más jocosas.
-Tomá, negro. Lleváte el vale y disfrutá la cabaña con tu jermu y lo pibe. Yo cobro igual. Firmáme acá, negro. Acá consta que vos estuviste y así me garpan ¿te escurrís?
-Me escurro, respondo, mientras le doy la mano al Asesor Cultural.
Y me voy un poco contento con mi vale. Pero, más contento me voy por el contacto piel a piel con la cultura. Porque la cultura se hace de abajo ¿te escurrís, negro...?


26 diciembre, 2006

La furia del Pancho Dotto.

-Pará, Pancho, controláte. No te pongas así, hermano. No vale la pena que te desgraciés por eso. Vení que hacemos control mental juntos.
-Pero... ¿Vos viste lo que hizo, Gato? ¡Le tocó el culo a la Carmen, le tocó...!
-Vení, Pancho, que por ahí fue sin querer. Las vueltas del chamamé se prestan para los roces, compañero. Vamos a hacer unos ohms y a respirar hondo...
-¡Soltáme, Gato, soltáme! ¡Soltáme que me lo como crudo a ese nabo! ¡Vení, pelotudo, vení! ¿Por qué no me tocás el culo a mi, negro cabeza...?

21 diciembre, 2006

Papanuel se mamó y se fue al carajo...

Mamado hasta el escroto, un sujeto que dijo llamarse Papanuel Gambetta fue detenido por la policía bonaerense en el Shopping "Alto Avellaneda", de la homónima localidad del Gran Buenos Aires y acusado de exhibicionismo y ofensas varias a la moral pública, tal como muestra el testimonio gráfico que ofrecemos a los compañeros de manera más que exclusiva.
Presuntamente, el Papanuel se bajó cinco sangrías al hilo, sin repetir y sin soplar y entró en crisis etílica mientras alzaba y besaba a un sorprendido rubiecito de lentes y recibía una cartita de manos de una alelada abuela. Según coincidieron varios testigos, el Papanuel extravió la mirada, comenzó a hacer variados gestos obscenos y gritó a la multitud:
-Los pendejos del orto me tienen las pelotas llenas pidiéndome pelotudeces. Que me porté bien, Papanuel, que hice los deberes siempre, Papanuel, que no me culié más a mi primita Fernandita. ¿Vos sabés lo que significan diez horas escuchando pendejos y aguantando a todos los boludos que quieren sacarse fotos conmigo? No, negro. Esto no dá para más. Se van todos a la reputa madre que los parió. ¿Me entendieron? A la remanida concha de la lora puta, se van...
-Y si quieren regalos, van y se los compran, manga de mal culeados, porque yo no les voy a llevar una poronga a las doce de la noche, por más que les dejen comida a los renos, me envaselinen la chimenea y me dejen las medias colgadas... ¿Entendieron, manga de putos?
-Yo no existo, puta madre. Y no vivo en el Polo Norte. Soy peronista, vivo en Caraza y no tengo trineo. Viajo colgado en el 188, la puta madre, y me estoy recagando de calor hasta las bolas con este puto disfraz.
-Y a Uds, tías, abuelas y madrinas que me vienen a inflar las pelotas con sus pedorros "dále un besito a Papanuel, nene" o con las buchoneadas de que "Pedrito se porta bien y ya no empoma a su tortuguita", quería mostrarles algo especial que traje para Uds.:
-¡Éeeeessstaaaaaaaa...! ¡Éeeeessstaaaaa es para Uds. manga de mal culeadas..! -gritaba fuera de sí Papanuel agarrándose las bolainas con ambas manos-
-¡Yo no existo, carajo! ¡Yo no existo nada, mierda...!, -dicen que fueron las últimas palabras de Papanuel antes de ingresar al patrullero con rumbo a la Fiscalía Regional de Avellaneda-

Diez mil leguas de guerra submarina.

-Y, Rodríguez... ¿están o no están los barcos de la Armada paraguaya?
-Están, mi capitán. A babor, tengo en la mira periscópica a la fragata misilística "Fumito de Ipacaraí".
-¿La nave insignia de la flota guaraní? ¿La que conduce con mano de hierro el mismísimo Almirante José Luis Chilavert?
-La misma, mi capitán. Espero sus órdenes. ¿Los hundimos?
-No sé, Rodríguez, no sé. Antes de hundirlos abría que abordarlos para rescatar los porritos. ¿Somos peronistas o no somos peronistas?
-¡No esperaba otra cosa de Ud. mi capitán! Primero los porritos, después los hombres y luego, encolumnados, el Movimiento y la patria...
-Dé orden de abordaje, Rodríguez...
-¡Éeeesaaaaa, Neeegroooo...!

19 diciembre, 2006

Despedida de venerable del compañero Ceferino.

Con motivo de la muy próxima promoción del compañero Ceferino Namuncurá -peronista de la primera hora, ex-brigadista del café en Nicaragua y ex-filito de Nora Dalmasso- al grado de beato, la Unidad Básica Crepuscular y Penitente "El Baile de los Chatitos" le organizará una despedida de Venerable en el cabarulo "Bacará" de Villa Caraza, su casa amiga a la vera del Riachuelo, regenteado por el compañero Caído el catre.
Y dado que, desde ahora, el compañero Ceferino jugará para el equipo de los Beatos en los inenarrables y aguerridos partidos de "Venerables vs. Beatos" y que, como Uds. pueden imaginar, uno no se hace beato todos los días, estamos invitando a todos los compañeros a confirmar su presencia y a proponer alguna simpática, recatada y adecuada broma para hacerle al compañero Ceferino, para que tenga un recuerdo grato de todos nosotros en su nueva vida beatífica.

16 diciembre, 2006

Castells, el Inmortal.



Estaba buscando una imagen del compañero Castells para postear acerca de su desbarbamiento. En eso, descubro un sitio acerca de la historia de la familia Castells donde aparece esta significativa foto. El que está sentado y a la derecha es un tal Baudiro o Baudilio Castells, un tipo de actuar empecinado y de fuerte carácter, que vivió en Catalunya a mediados del siglo XIX y algunos de cuyos descendientes emigraron más tarde a la Argentina.

Como pueden ver, el parecido con el más famoso de todos los piqueteros es asombroso y ello ofrece, al menos, dos alternativas para tener en cuenta. O el Castells se parece mucho a su nosequemierda tatara abuelo, o hay una continuidad vital entre el Baudilio y el Jorge y estamos ante la presencia luminosa de un nuevo Gilgamesh, al que llamaremos "Castells el Inmortal".

De ser cierta la segunda alternativa, la sola posibilidad de un Castells que no decaiga nunca en sus operativos coordinados de rompimiento masivo de pelotas hace tambalear el escenario político argentino. Y hasta diría yo, que podría dar lugar a reencuadramientos y hasta al surgimiento de una nueva religión de seguidores del que no tiene permitido morir.
Y si pensamos que el Castells ha sobrevivido a varios accidentes, a la cárcel, a una indigestión con tortas fritas, a una huelga de hambre casi terminal, a aparearse repetidamente con la Nina Peloso, a largas horas de sol estival en su cabeza, al vino rancio y explosivo que toman y convidan la mayoría de sus seguidores y hasta al ataque con un lanzallamas de un policía bonaerense, la cosa da para pensarla. ¿O no?

Los dejo con las dudas, compañeros. Tenemos una reunión urgente en la Básica. Ha aparecido un nuevo mesías con sed de conducción y muy posiblemente nos hagamos seguidores de un nuevo líder que está más allá de la vida y de la muerte. ¿Somos peronistas o no somos peronistas?

14 diciembre, 2006

La pizza de la discordia.

Durito y furiosamente lavolpizado, con la rara sensación de estar sentado sobre un mar de porongas, al término del partido que consagra campeón a los compañeros de Estudiantes, un lastimadísimo Amperio piensa profundamente en el sentido de la existencia y en si tiene sentido seguir viviendo.
Peronista y pragmático como es, rápidamente descubre que hay cosas que justifican la vida o que la endulzan o ensaladan, según como se mire la cosa, y llama para pedir pizza y gaseosas, para comer e irse rápidamente a dormir sin pensar en nada y, mucho menos, en la mejicaneada del hombre del bigote frondoso.
Toma el teléfono el compañero bostero, marca el número y lo atiende una levantisca voz que le dice:
-Pizzería. ¿Qué quiere?
-Hacer un pedido -digo-
-¿Qué le mando? -sibilino, cortante y enojadísimo el pizzero que, seguramente, comparte simpatías bosteras-
-Dos grandes de muzzarella de la promoción.
-Quince pesos. ¿Paga con cambio? -dice el furibundo hombre de la muzzarella-
-Pago con cambio, pero si me dejás terminar el pedido, te lo voy a agradecer -responde levantando más la temperatura que ya tenía el Amperio- Quiero también una coca de dos litros.
-Es que no terminás de pedir nunca -dice el pizzero- ¿Y qué te pasa? ¿Estás enojado por algo? -remata, agregando kerosene al fuego-
-¡Yo no estoy enojado, carajo! -digo, más contradictorio que nunca- Pero me parece que vos sí.
-¡Yo no estoy enojado, tampoco, pelotudo! -remata el pizzero- ¿A dónde mierda querés que te mande las pizzas y la coca?
-¡A la concha de tu hermana, mandálas! ¡Y no te olvides de meterte las pizzas en el orto! -dice el Amperio y finaliza la amable y literaria plática con el pizzero.
No hay nada más lindo que el díalogo, la concordia y, por sobre todas las cosas, la tolerancia, para hacer crecer una sociedad argentina y peronista.
Buenas noches.

13 diciembre, 2006

Del Sensei Nitsuga y sus tribulaciones.

Erguido, sonriente y engorrado para enamorar, el compañero Sensei Nitsuga, se acerca lenta pero firmemente al catre de costilla de pato laqueado donde yace enkimonada, obtusa y enjamonada su peor es nada, la Taiko Venturuzzi.
El Sensei intenta hablar pero las palabras le dan vueltas en su cerebro, la boca se le llena de minipelotitas de tergopol, el desodorante lo abandona y, por más que intenta, no puede decir lo que quiere decir desde siempre.
Sufre el Sensei, sufre su empacho sentimental y añora los tiempos en que su lengua era más filosa que cuchillito tramontina nuevo, cuando hacer era mejor que decir y prometer mejor que realizar.
Y en el cúmulo del sufrimiento nitusuguero, de improviso, el joven Sensei recuerda el consejo que una vez, allá tiempos y hace lejos, le dió Germinal Godínez, el bastardo y puto jorobado que administra el campanario de la Catedral de Saldungaray.
Y con el recuerdo de Godínez, el Sensei encuentra el camino, se enfengshuiza y, a modo de milagro del Gauchito Gil, reflexiona y, como regalo del cielo, como sorete de perro en verano, el gofio se derrite, su voz melodiosa se libera y habla en lengua correntina el muy degenerado, con giros y vueltas y promiscuo de estridentes sapucayes.
Habla en versos enchamameceados el Sensei. Pausada, correctamente y con voz de formento se desmadra, henchido de sentimiento guaraní.
Y recita con voz firme:

11 diciembre, 2006

Nos prendimos en una licitación.

El Comando Superior del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, llama a concurso de ideas para el diseño, construcción e implantación de un brazo ortopédico de última generación destinado al compañero Daniel Scioli, candidato a gobernador.
Especificaciones generales:
*Con mano, codo, muñeca y dedos.
*Resistente a los ajetreos de la campaña electoral.
*Con funciones que permitan optimizar votos.
*Con robótica incorporada de matriz peronista.
*Con garantía, servicio técnico y seguro contra mordida de pescado.
Enviar propuestas en sobre cerrado a: Lic. Alfredito Mamaní, Sol de Noche de los Pueblos Oprimidos. Comisión de Evaluación de Ofertas. Unidad Básica "El Baile de los Chatitos".

01 diciembre, 2006

Carta abierta a los compañeros que se quedan.

El conductor político está, sin duda alguna, al servicio de las masas. Y tiene que sacrificar sus intereses ante las demandas del Movimiento. Eso es ser peronista, sí señor.
Por eso, porque el deber me llama, debo salir a cumplir con mis obligaciones, aunque no me guste. Sabiendo de mi hombría de bien, de mi prestigio y de mi ecuanimidad, el peronismo de Río Negro me ha convocado para auditar algunas unidades básicas, dar algunas charlas de "Peronismo New Age" y darle empuje e ideas a la campaña del compañero Pichetto que necesita aire nuevo. Y allí voy, porque me debo al Movimiento.
Por eso, compañeros, durante unos diez días el contacto con Uds. se volverá un poco esporádico e irregular. Pero confío, desde el fondo de mi corazón, que el peronismo virtual seguirá firme, unido e intemperante como siempre, como nos enseñó Perón. El Alfredito Mamaní y el Negro Turienzo quedan a cargo, por si precisan una ayuda o hace falta un consejo. Yo me voy, porque, como dice el Fito Páez, el deber es más fuerte.
Sean fuertes y no me olviden, que yo no los olvido. Y, si por ahí, escuchan al gorilaje que dice que me voy muerto de risa, que me voy a rascar el higo a Bariloche y a Villa La Angostura y a El Bolsón, no le crean, compañeros. Y si les dicen que me voy riéndome de los que se quedan, tampoco les crean... ¿Somos peronistas o no somos peronistas...?